Cambio climático: también un cambio de paradigmas para la infraestructura

El nuevo escenario fuerza a todos los actores a ir más allá de las estadísticas históricas sobre las cuales tradicionalmente se han basado los diseños estructurales en Chile.

Desde la adjudicación del túnel El Melón, que fue la primera obra pública concesionada en el año 1993, Chile ha dado pasos considerables en su desarrollo. El sistema de concesiones vigente ha sido clave para dotar al país con obras de infraestructura necesaria para los avances registrados en materia económica, así como para otorgar una mejor calidad de vida a toda la población.

Sin embargo, hoy nuestro país, al igual que el mundo entero, experimenta los cambios provocados por el cambio climático; un nuevo escenario, que obliga a modificar los paradigmas con los que se venía trabajando.

“Hay que invertir en los desafíos que tenemos hoy desde la infraestructura”, señaló Leonardo Daneri, presidente de Copsa, en el marco de la reciente versión del Congreso Nacional de Concesiones, evento donde esta industria se da cita para discutir y analizar las principales inquietudes del sector. 

En esa instancia, el ejecutivo afirmó que se hace urgente un proceso de adaptación a la nueva realidad que entrega la perspectiva del cambio climático: “Deberemos hacer frente a más agua ahí donde no la teníamos considerada, y menos donde más la necesitamos. Y aunque el reto es enorme y complejo, creemos que como especie contamos con al menos tres herramientas clave para hacerle frente: Infraestructura, infraestructura e infraestructura”.

Los desafío son muchos, y todavía inciertos. Obras de abrigo para que los puertos operen con oleajes más fuertes, así como nuevos proyectos para la seguridad hídrica del país son dos de las áreas -destacadas por los expertos- donde se deberán concentrar las inversiones.

De hecho, solo para asegurar la provisión de agua para los chilenos y chilenas, las obras requeridas suman unos US$10.000 millones al 2040, según estimaciones del gremio de las empresas sanitarias. Entre ellas, están: interconexiones, tranques de agua cruda, nuevas plantas de agua potable, desalinizadoras y más de 500 nuevos sondajes. 

Es decir, ¡Más infraestructura! 

El cambio climático impone, además, un reto aún mayor, pues el nuevo escenario vuelve obsoletos los parámetros de cálculo con los que se planifica la infraestructura. La hidrololgía, por ejemplo, está calculada sobre estadísticas que deben ser corregidas siguiendo proyecciones más extremas en términos de aludes, marejadas u otras fuerzas que inciden en las estructuras.

De ahí la importancia de adelantarse y estar preparados, para tomar las decisiones adecuadas, y seguir contribuyendo al bienestar de todas las personas.

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