Experto en recursos hídricos apunta a lograr «ciudades sensibles al agua» para enfrentar megasequía en Chile

El investigador y académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAB, Guido Carvajal, señala que para este objetivo se deben buscar alternativas para reciclar el agua, recargar acuíferos, promover la desalación y agregar funciones ecológicas y de resiliencia al entorno construido e infraestructura.

Avanzar hacia «ciudades sensibles al agua» sería clave para enfrentar la situación hídrica que enfrenta Chile. Así lo indica el experto en recursos hídricos y académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAB, Guido Carvajal, quien señala que aunque las últimas precipitaciones han dado un respiro a la megasequía que existe en el país, es importante dejar de depender únicamente de las condiciones climáticas para amortiguar la situación.

Según afirma Cavajal, en las condiciones actuales surgen varios desafíos y oportunidades, que incluyen no solo lograr una mejor administración del agua urbana de forma integrada y sostenible, sino también diversificar la oferta de recursos.

Para lograr este objetivo, ejemplifica con alternativas como reciclar el agua, recargar acuíferos, promover la desalación y agregar funciones ecológicas y de resiliencia al entorno construido e infraestructura.

En esa línea, afirma que “se deben realizar estas acciones para evitar inundaciones, erosiones y destrucción de infraestructura urbana”, aunque indica que hoy el panorama es incierto: “La notable falta de políticas públicas que incentiven iniciativas en esta área y le den la importancia que tiene está a la vista. También vemos el comportamiento de la comunidad, todo esto denota que estamos muy lejos de soluciones concretas para manejar las sequías, las que cada vez serán más severas al estar potenciadas a su vez por el cambio climático”, explica el experto.

Por lo anterior, cree que para mejorar la situación es importante que las ciudades sean sensibles al agua (“water sensitive city” en ingles), las que se caracterizan por ser habitables, resilientes, sostenibles y productivas económicamente.

En este tipo de ciudades existen tres pilares centrales, según detalla el investigador a País Circular: ciudades como captaciones de suministro de agua que permitan acceso a una diversidad de fuentes de agua, abastecidas por una combinación integrada de infraestructura centralizada y descentralizada, ciudades que brindan servicios ecosistémicos mediante la provisión de servicios para el entorno construido y natural y ciudades que comprenden comunidades sensibles al agua con capital sociopolítico para la sostenibilidad y toma de decisiones y comportamientos sensibles al agua.

Así, los pilares se relacionan, por un lado, en buscar fuentes alternativas de agua que incluyen esquemas de recarga de acuíferos (agua subterránea), manejo de aguas pluviales urbanas, almacenamiento de agua de lluvia -desde los techos de las casas y edificios-, aguas residuales recicladas y agua desalada, y también asegurar que los futuros paisajes urbanos incorporen oportunidades y tecnologías. “En este punto, se asegura la resiliencia ante los impactos del cambio climático. Vale decir, hacer frente a futuras incertidumbres en el suministro de agua urbana y extremos climáticos y, proporcionar servicios ecosistémicos para proteger y amortiguar los entornos acuáticos río abajo y otros hábitats ecológicos de estos impactos”, dice el académico de la UNAB.

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